HERBICIDAS
Se aplican para
eliminar hierbas que hagan competencia al olivo. Tenemos tres tipos:
-
Preemergencia:
Antes de que salga la hierba. El más empleado es el diurón.
-Preemergencia
o postemergencia temprana: Justo al salir y antes de que arraigue.
El más empleado es la terbulazina, diflufenican, oxifluorfen y
terbutrina.
-
Postemergencia:
Para eliminar hierba ya existente y arraigada. Los más usuales son el
glifosato, aminotriazol, glufosato amónico y MCPA.
Se
aconseja dejar en el centro del hilo una hilera de vegetación para
mantener la humedad y evitar la erosión (cubierta activa). Para ello es
recomendable aplicar la herbicida con barra.

La
mayoría de los olivareros pueden conocer las plagas del olivar y, casi
siempre, el modo de controlarlas. Pero los nombres de las malas hierbas,
su ciclo, su forma de multiplicación, su permanencia sobre el terreno,
etc., son factores muy a tener en cuenta a la hora de decidir el
tratamiento del herbicida a realizar, lo que constituye uno de los retos
de los técnicos y olivareros españoles para los próximos años.
Por otro
lado, un buen herbicida mal aplicado puede proporcionar un estruendoso
fracaso. Así, algunas formulaciones y herbicidas (glifosato, por
ejemplo), aplicados con alto volumen de agua son mucho menos eficaces
que aplicados a bajo volumen.
Los herbicidas son una herramienta muy útil de trabajo, que permiten al
olivarero alcanzar varios objetivos:
• Mantener el suelo bajo la copa de los árboles limpio de malas hierbas,
lo que facilita la recolección de las aceitunas en el caso, probable en
muchas variedades, en que los frutos caigan al suelo de forma natural
tras su maduración.
• Reducir el número de labores, o suprimirlas, evitando además la
competencia por el agua de las malas hierbas con el olivar,
especialmente en determinados momentos del ciclo productivo.
Mucho se ha hablado y escrito sobre las indudables ventajas que ofrecen
los sistemas de laboreo reducido y no-laboreo, aunque muchos son los
olivareros que, sin demasiada razón, siguen labrando de forma
tradicional sus olivares.
Cuando vamos a iniciar campaña de otoño, vamos a intentar arrojar un
poco de luz en el complicado mundo del manejo de los herbicidas.
Citaremos los herbicidas más interesantes y sus ventajas.
En general, y por razones obvias, vamos a intentar evitar los nombres
comerciales de los diferentes herbicidas, sólo citaremos aquellos que
son comercializados por una única compañía.
La simazina (presente en el mercado con un gran número de nombres
comerciales y formulaciones), sigue siendo un herbicida residual muy
bien tolerado y muy eficaz en el olivar, aunque en los últimos años
muchos olivareros se han quejado de un descenso de su eficacia con
respecto a la observada en los primeros años de su utilización en suelos
en los que nunca se habían aplicado herbicidas residuales.
No es correcto ni justo decir que la simazina ya no controla las malas
hierbas. Deberíamos hacer antes una serie de matizaciones. Tampoco es
correcto decir que envenena el suelo, que es un gran contaminante, ni
otras muchas observaciones de común uso en nuestros días. Es cierto que
cuando se emplea simazina durante un cierto número de años y de forma
consecutiva, su degradación en el suelo es mucho más rápida, pero ésto,
hasta cierto punto, es una ventaja, ya que este hecho evita su
acumulación en el terreno a lo largo de los años. Se ha demostrado que
en suelos tratados reiteradamente con simazina se produce la
proliferación de microorganismos (bacterias) que son capaces, si las
condiciones de humedad y temperatura del terreno son las adecuadas, de
degradar este herbicida en muy pocos días. Desde el punto de vista del
control de malas hierbas, simazina es un herbicida que permite un muy
amplio espectro de control, aunque algunas especies pueden llegar a ser
mal controladas. Pero se valora su eficiencia cuando deja de utilizarse.
Por esta razón, buscar socios a simazina, lo que permite no subir la
dosis, es una solución muy razonable. Ello siempre permite mejorar el
control de malas hierbas y evita la proliferación de especies tolerantes
o resistentes al herbicida, lo que podría acabar ocasionando problemas
al olivarero. Por este motivo, en olivares adultos aconsejamos que:
a).- En terrenos en los que no se ha aplicado nunca simazina, emplear,
antes de la germinación de la hierba (preemergencia), una dosis de 2 a 3
kg/ha. de materia activa (4 a 6 litros/ha. de producto comercial del 50%
de riqueza).
b).- En terrenos en los que ha aplicado ya simazina durante varios años,
existen dos soluciones.
- Emplear en otoño y en preemergencia de la hierba la mezcla simazina+diuron
(2+2 kg de materia activa/ha.), si bien es una dosis sólo orientativa.
- Esperar a que germinen las hierbas en otoño y cuando tengan un pequeño
desarrollo aplicar simazina mezclada con un herbicida de postemergencia,
tal como glifosato, sulfosato (0,36 kg/ha.), realizando siempre
aplicaciones con bajo volumen de caldo. Aparte, otros herbicidas que
pueden mezclarse con simazina pueden ser aminotriazol+tiocianato,
glufosinato, glifosato+M.C.P.A., paraquat, etc., atendiendo a las dosis
recomendadas en la etiqueta y siempre en función del grado de desarrollo
de las hierbas.
A muchos olivareros se les ofrecerá el herbicida terbutilazina+diuron
mezcla que es muy interesante aplicada en preemergencia o postemergencia
muy temprana de las hierbas. Esta mezcla herbicida es bastante eficaz,
pero no mucho más que simazina+diuron, y tiene un relativamente buen
efecto en postemergencia temprana de la hierba, no requiriendo la
adición de otro herbicida.
Otros herbicidas residuales aplicables en determinadas situaciones, y
también aplicados en postemergencia temprana de la hierba, pueden ser:
glifosato+diflufenican ó glifosato+oxifluorfen.
En todo caso, el coste del tratamiento y el tipo de hierbas presentes
son quienes nos permitirán seleccionar el tipo de tratamiento más
recomendable.
En suelos ácidos y arenosos, y debido al tipo de malas hierbas presentes
en ellos, siempre debe incluirse el diuron en los programas de
tratamiento del suelo, ya que en caso contrario proliferarán especies
como el Rumex bucephalophorus (vinagrillos), por ejemplo, muy difíciles
de controlar por otros programas de tratamiento.
Olivares con riego por goteo
La problemática del control de malas hierbas en olivares regados por
goteo es bastante parecida a la del secano; sin embargo, durante el
verano germinan en las zonas mojadas por los goteros determinadas
hierbas, que acaban ocasionando problemas a los olivareros,
fundamentalmente estéticos, problemática que abordaremos a continuación.
El programa de control químico de malas hierbas en olivar con riego
localizado comenzará en otoño con una aplicación, al menos bajo la copa
o en la línea de goteo. Puede emplearse un programa como el que se ha
propuesto para olivares de secano: simazina (2 kg/ha. de materia activa)
+ glifosato (0,36 kg/ha.) en postemergencia temprana de la hierba, por
ejemplo. Ya en primavera, y en la zona del suelo previsiblemente mojada
por los goteros, y ampliada aproximadamente en 1 metro alrededor de
ella, se aplicará diuron a una dosis de 2 kg/ha. tratada, (2,5 kg/ha. de
producto comercial del 80%). Si hubiesen emergido ya las malas hierbas,
en este momento debería mezclarse, además, un herbicida de
postemergencia, a elegir entre los recomendados anteriormente.
En los bulbos húmedos o zonas mojadas se produce un lavado intenso y una
rápida degradación del herbicida aplicado, por lo que a final de
primavera y en pleno verano posiblemente germinarán malas hierbas
típicamente veraniegas que en pocos días alcanzarán un gran desarrollo.
Típicos son los rodales de bledos, cenizos, grama,cañota, juncia, etc.
Hay que estar atentos a la germinación de bledos y cenizos, y en el
momento en que se observen las primeras emergencias es posible, en los
olivares adultos, aplicar un herbicida a través de la propia instalación
de riego por goteo. Para que esta aplicación sea eficaz, las hierbas
deben estar muy poco desarrolladas. Bajo supervisión técnica puede
emplearse diuron a una dosis de 0,25-0,50 gramos por gotero según el
tipo de suelo, recomendándose la dosis menor en suelos arenosos. La
forma de aplicar dicho herbicida es dar, en primer lugar, un riego muy
abundante, unas 24-48 horas en suelos arcillosos, y a final del mismo
inyectar el herbicida durante 2 horas, dando finalmente una hora más de
riego para el lavado de la instalación, cortando después el riego
durante 3 ó 4 días.
Las aplicaciones de diuron a través de los goteros se realizarán cada
vez que se observen nuevas emergencias de hierba y siempre cuando estas
tengan un pequeño desarrollo.
Cuando en los goteros existen hierbas perennes como grama, juncia o
corregüela, por ejemplo, el anterior tratamiento a través de la red de
riego resulta muy poco eficaz, recomendándose en este caso aplicar en
forma localizada (con mochila o máquina de pilas) glifosato o sulfato a
dosis alta para conseguir su erradicación, 7-8 litros/ha. de producto
comercial formulado son necesarios para ello. En este caso la aplicación
a ultrabajo volumen es fundamental.
Olivares con menos de cuatro años
En árboles muy jóvenes no es recomendable, en general, emplear los
herbicidas residuales clásicos (simazina, diuron, terbutilizina, etc.) a
las dosis convencionales. En este caso, hay que recurrir al empleo de
herbicidas en postemergencia, realizando varias aplicaciones al año,
siempre sobre malas hierbas poco desarrolladas. De este modo, pueden
emplearse dosis bajas de herbicida y así minimizar el riesgo de daño a
las jóvenes plantas.
Una primera posibilidad es aplicar el herbicida residual tiazopir
(Visor) antes de la emergencia de las malas hierbas, a una dosis de
0,48-0,72 kg/ha. materia activa, si el suelo está totalmente limpio de
restos vegetales y alisado. El futuro de este herbicida en el mercado es
incierto. También oxifluorfen (Goal) a una dosis de producto comercial
de 3-4 litros/ha. tratada, proporciona buenos resultados. Ambas
soluciones son bastante caras, pero eficaces y seguras. El nuevo
herbicida Evolus, que posiblemente no estará aún en mercado cuando estas
líneas vean la luz, puede ser igualmente una buena solución para estas
plantaciones jóvenes.
Otra posibilidad es aplicar, en postemergencia temprana, glifosato o
sulfosato a las dosis antes recomendadas, añadiendo en ocasiones
oxifluorfen a una dosis de 0,1 litro por cada litro de formulado
comercial de glifosato/sulfato. La aplicación se realizará cada vez que
se observen nuevas emergencias, por lo que con 3 a 4 aplicaciones
anuales se pueden tener los suelos limpios de malas hierbas. Cuidar no
mojar los árboles durante las aplicaciones, ya que ello puede
provocarles cuantiosos daños, muchas veces no visibles de forma
inmediata.
En suelos arcillosos podría pensarse en emplear dosis bajas de simazina
(1,5-2,5 litros producto comercial 50%) y en plantaciones jóvenes (2-3
años) siempre que la técnica de aplicación permita una correcta
dosificación. La decisión debe tomarla el olivarero teniendo en cuenta
las anteriores observaciones.
Es posible que existan otras soluciones, pero no podemos en este momento
hacer otras recomendaciónes, ya que no hemos podido realizar aún
trabajos de investigación con otras moléculas distintas de las
recomendadas.
Técnicas de aplicación de los herbicidas
Debemos advertir al olivarero que los tratamientos de herbicidas pueden
ser caros y agresivos con el medio ambiente si no se programan
adecuadamente, por lo que en caso de dudas deben ser asesorados
adecuadamente por los técnicos. Los de las ATRIAS y muchos
distribuidores pueden proporcionarle esa información. ¡Acuda a ellos!
Tal como decíamos en párrafos anteriores, la mayoría de los herbicidas
autorizados en olivar son muy eficaces si se aplican en las debidas
condiciones y sobre poblaciones de malas hierbas susceptibles, pero aquí
queremos llamar la atención sobre la importancia que tiene el método de
aplicación de los herbicidas, lo que además puede evitar daños en el
olivar.
Son muchos los olivareros que siguen aplicando los herbicidas con
pistolas o con aplicadores de boquillas oscilantes ("cassotti", que
llama el olivarero). Ello no es recomendable en la gran mayoría de las
situaciones. Por su razonable precio y eficacia recomendamos siempre el
empleo de una barra especialmente diseñada para olivar, de altura
regulable y con mecanismo muelle-amortiguador que permita tocar
obstáculos y troncos del olivo sin romperse, recobrando después la
posición normal de trabajo.
La barra debe estar equipada con boquillas de la mejor calidad, las
mejores no cuestan mas de 600 ptas./ud. Deben estar fabricadas con un
material resistente al desgaste: cerámica o, en su defecto, acero
inoxidable endurecido o termoplástico, nunca otro tipo de material, a no
ser que se sustituyan cada cierto tiempo. Son recomendables para olivar
las boquillas de chorro plano y con ángulo de aspersión de 110º. En esta
situación las boquillas deben colocarse a 50 cm de distancia entre ellas
y a 50 cm de altura sobre el suelo.
La aplicación debe hacerse a baja presión, nunca más de 2-3 kg/cm2.
Existe un tipo de boquillas por cada tipo de tratamiento a realizar, por
lo que para una aplicación en bajo volumen no deben emplearse las mismas
boquillas que para las aplicaciones a volumen normal. Los fabricantes de
boquillas las construyen con diferentes colores en función de su caudal
nominal. Así, la casa Albuz, emplea el color amarillo para las boquillas
que permiten tratamiento a bajo volumen, rojo para volumen medio y verde
para alto volumen. Cada constructor tiene su código de colores.
Debido a la peculiaridad del olivar, con sus troncos y ramas bajas, en
ocasiones arrastrando en el suelo, para poder llegar con el caldo
herbicida bajo la copa de los árboles es preciso recurrir al empleo de
boquillas de chorro excéntrico combinadas en la barra con boquillas de
chorro centrado, que permiten aplicar idénticas dosis en toda la
superficie de suelo tratada.
Recientemente se ha publicado el libro "Manual de aplicación de
herbicidas en olivar. Diseño de la barra de distribución". Ed. Agrícola
Española, S.A. En este trabajo se han estudiado diferentes combinaciones
para dos de los constructores de boquillas más importantes: Albuz y Tee
Jet.
Utilizando los datos presentados en este libro, damos como ejemplo un
cuadro de recomendaciones para el caso de realizar un tratamiento en dos
pasadas por cada calle (la mitad de la calle en cada pasada), en función
del volumen de caldo que queremos aplicar, dependiendo de la presión en
boquillas y, finalmente, en función de la velocidad de avance del
tractor. Así, para una velocidad de avance de 1,5 m/seg (5,4 km/hora),
velocidad muy adecuada para hacer este tipo de tratamiento, las
combinaciones de boquillas recomendadas son las que recoge el cuadro I.
Posiblemente, pueda extrañar los bajos volúmenes de agua recomendados en
este cuadro. Si se ajustan los tratamientos a las recomendaciones
realizadas, se obtiene con ello una excelente eficacia sin recurrir a
aportar altos volúmenes de agua.
Las máquinas de aplicación deben estar dotadas de un excelente sistema
de filtrado (filtros en aspiración, a la salida de la bomba y en todas y
cada una de las boquillas), regulador de presión y un buen agitador que
evite posos en el fondo de la cuba de tratamientos, que debe estar
construida en PE o poliéster. La bomba debe permitir una aplicación
entre 2-3 kg/cm2 de presión, no más, y en caso contrario debe hacerse
una adaptación (aumento del retorno, regulador de presión, llaves
intercaladas) que permita conseguir esta baja presión, ya que la mayoría
de los casos las bombas utilizadas en olivar proporcionan presiones
mucho mayores (hasta 30-40 kg/cm3).
Debe procurarse emplear herbicidas bien formulados, lo que evitará
obturaciones y problemas de toda índole. El agua empleada debe ser
limpia y sin impurezas sólidas.
Por último, recomendar a los olivareros y usuarios de los herbicidas que
lean cuidadosamente las etiquetas que figuran en los envases, ello
evitará accidentes y contratiempos, y, en cualquier caso, permitirían un
aumento de la eficacia de los tratamientos.